Identidad y estilo educativo

NUESTRA IDENTIDAD

  1. Creemos en la educación en todas sus manifestaciones, una educación comprometida con nuestros valores y nuestra tradición de calidad, serena, solidaria y desde el corazón como corresponde al carisma de nuestra Congregación titular. Nuestro ideal es que estos valores estén presentes en toda la labor del Colegio como cauce de nuestra dimensión misionera.
  2. Situamos a la persona en el centro del proceso educativo. Se atiende, pues, a su desarrollo total y armónico, de acuerdo a la concepción cristiana del hombre y de la vida. Apuntamos a una educación integral que atiende todas las dimensiones de la persona: Corporal, intelectual, afectiva, social, ecológica, lúdica, estética, y trascendente.
  3. Deseamos ser significativos en la transmisión de los valores evangélicos. La formación integral del alumnado en el Colegio incluye la formación religiosa, en vistas a lo cual se le proporcionan los conocimientos básicos de la doctrina católica, junto con un continuado diálogo entre fe, ciencia y cultura. Pero el Colegio no es católico exclusivamente porque se imparte la asignatura  de religión, sino por el estilo, el clima, las relaciones existentes entre los estamentos, el enfoque educativo y los valores propuestos. Nuestros centros no reducen su función a la mera transmisión de valores teóricos, sino que trata primeramente de vivirlos en la comunidad educativa, para luego convertirlos en convicciones sólidas y hábitos bien enraizados. Por ello consideramos imprescindible potenciar los siguientes valores:

El valor de la persona. Defendemos la dignidad de la persona humana, de toda persona humana, sin discriminación alguna.

El valor de la libertad. Dios nos la ha dado. No sólo debemos defender la nuestra, sino también respetar y defender la de los demás.

El valor de la creación. No sólo es valiosa y digna una parte de la creación que es el ser humano, toda la naturaleza es digna y debe ser respetada.

El valor de la trascendencia. Es decir, el valor de la apertura del hombre. El hombre no es ser recluido en su cuerpo y sentimientos. No tiene que estar recluido en sí mismo, ni en su propia nación, ni en su mundo. Educamos para emprender el vuelo y para la altura. Si no le cerramos nada al alumno es probable que llegue hasta Dios. Asimismo tampoco cerramos las puertas a otros que no son de nuestra religión o ideología en busca de una sana colaboración en cuestiones que afectan al bien común.

El valor de la opción por los débiles de la tierra. Existen los que sufren a causa de la probreza, la enfermedad, la opresión y la injusticia. Son los preferidos de Jesús al que tenemos por Maestro. Debemos de amar a todos empezando por los que más necesitan de nuestro amor: Los débiles de la tierra a los que llamamos  traspasados, porque unen su pasión a la de Jesús que, en la cruz, tiene el corazón Traspasado.



NUESTRO ESTILO EDUCATIVO

Nuestra tarea educativa consiste en acompañar el proceso de crecimiento integral y maduración de nuestros alumnado. En este proceso contemplamos la opción creyente, por medio de una progresiva educación y celebración de la fe en todos los niveles educativos. Acompañamos hacia el descubrimiento del Dios de Jesús, a través de un proceso personal, libre y liberador.

Nuestros educadores asumen esta responsabilidad desde su propia realidad humana respetando a la persona y  asumiendo la opción educativa del centro en sintonía con el carácter propio.

Ofrecemos un estilo de trabajo/educación que se adapta a las necesidades del alumnado y favorece su autorrealización.

Centramos nuestra atención en la constante revisión y evaluación  de nuestra acción educativa, abiertos a la innovación pedagógica y a la renovación de instrumentos y metodologías, siempre orientados a la consecución de estos grandes objetivos:

  • Aprender a ser
  • Aprender a convivir
  • Aprender a conocer
  • Aprender a hacer
  • Aprender a aprender

 Valoramos el esfuerzo personal de cada miembro de la comunidad educativa; las relaciones basadas en la cordialidad, la confianza, la tolerancia y el respeto; la responsabilidad individual; la sinergia del trabajo en equipo y el establecimiento de vínculos duraderos entre el Colegio y todos los miembros de su comunidad educativa.

Educamos para una justicia que rebase los mínimos exigidos por la dignidad e igualdad de los hombres ante la Ley, abriendo caminos de fraternidad y colaboración más amplios y profundos. Por ello promovemos la participación de la Comunidad Educativa en las iniciativas de la Fundación Concordia con dos finalidades que se complementan: Sensibilizar en la solidaridad y la justicia, apoyar, en la medida de las posibilidades,  la realización de proyectos de desarrollo en aquellos países empobrecidos donde trabajan los misioneros, religiosos y laicos, de los Sagrados Corazones de Jesús y de María..

Queremos ofrecer una formación completa y armónica en la que cada alumno y cada docente desarrollen al máximo sus capacidades y descubran sus potencialidades, educando de modo personalizado en un clima agradable de trabajo y en un proceso en el que se requiere la participación coordinada de todos los miembros de la comunidad educativa.

Pretendemos dar una respuesta acertada y realista a nuestro entorno y a las necesidades de las familias que nos confían la educación y la formación de sus hijos, con un fin sobre muchos otros: formar buenos profesionales y buenas personas comprometidas con los ideales y los valores del humanismo cristiano.









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